Fuera del Box #014

La semana antes de competir: cómo llegar preparado

Cuando queda poco para competir, la preparación cambia: reducimos la fatiga para poder expresar el trabajo que ya hemos hecho.

Por Fer y Fran7 min de lectura
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Atleta sonriente tras finalizar una competición HYROX.

Queda una semana para HYROX Valencia, que se celebra del 15 al 18 de octubre, y aparece una sensación difícil de ignorar: todavía podríamos hacer algo más.1 Otra simulación, una última sesión dura, probar de nuevo el ritmo o confirmar que la carga ya no pesa tanto.

La última semana cumple una función diferente. El trabajo principal ya está hecho. Ahora buscamos que la fatiga acumulada disminuya mientras mantenemos el contacto con aquello que tendremos que hacer.

La puesta a punto crea las condiciones para que se vea la forma física que ya hemos construido. En unos días apenas hay margen para desarrollar una nueva.

La forma física y la fatiga llegan juntas

Entrenar produce adaptaciones, pero también cansancio. Una sesión puede mejorar nuestra capacidad a medio plazo y, al mismo tiempo, reducir temporalmente lo que somos capaces de expresar hoy.

Durante una preparación aceptamos ese intercambio. Corremos con las piernas pesadas, movemos cargas después de acumular trabajo y repetimos esfuerzos antes de habernos recuperado por completo. Esa fatiga forma parte del proceso.

El problema aparece cuando llegamos a la competición con toda la preparación encima. Haber entrenado más no garantiza poder rendir mejor si todavía estamos soportando el coste de las últimas sesiones.

La semana final sirve para cambiar ese equilibrio: conservar las capacidades desarrolladas y dejar que parte de la fatiga se disipe.

Qué significa hacer una puesta a punto

En ciencias del entrenamiento se utiliza la palabra inglesa taper para describir una reducción planificada de la carga antes de competir. En español podemos llamarlo puesta a punto: modificamos cuánto hacemos y cómo lo distribuimos sin dejar necesariamente de entrenar.

Una revisión sistemática y metaanálisis de Wang et al. reunió 14 estudios con deportistas de resistencia. La puesta a punto mejoró el rendimiento en pruebas contrarreloj y el tiempo hasta el agotamiento, aunque no produjo cambios claros en el consumo máximo de oxígeno ni en la economía de movimiento.2

Esa diferencia importa. Los participantes llegaron en mejores condiciones para utilizar el motor que habían construido durante la preparación.

En los subgrupos del estudio funcionaron bien estrategias que reducían el volumen aproximadamente entre un 41 % y un 60 %, mantenían la intensidad y la frecuencia, y duraban hasta tres semanas. Estos datos proceden principalmente de deportes de resistencia, así que conviene leerlos como contexto y adaptarlos a la prueba y a cada persona.

En las pruebas híbridas sabemos menos

HYROX reúne carrera y estaciones de trabajo. Su puesta a punto debe combinar la capacidad de sostener el esfuerzo con las demandas de fuerza y técnica propias de cada estación.

La investigación específica todavía es limitada. Una revisión publicada en 2026 analizó siete estudios sobre las estrategias que declaraban utilizar atletas de deportes con levantamientos, entre ellos CrossFit. Lo más habitual eran puestas a punto cortas, de cinco a nueve días, y reducciones del volumen cercanas al 40–50 %.3

Este estudio describe lo que hacen los atletas a partir de encuestas y entrevistas. Por su diseño, aporta contexto sobre prácticas habituales, aunque no permite identificar una combinación óptima ni trasladarla directamente a una competición híbrida.

Las dos líneas de evidencia coinciden en una idea general más prudente: antes de competir suele reducirse la cantidad de trabajo sin eliminar por completo el contacto con la intensidad, la técnica y las sensaciones específicas de la prueba.

Reducir el volumen manteniendo la intención

Desde nuestro criterio práctico, la última semana puede conservar elementos reconocibles de la competición: algunos tramos al ritmo previsto, movimientos técnicos, transiciones o cargas que queremos sentir antes del evento. La diferencia está en la dosis.

Una sesión deja de buscar una gran adaptación y empieza a cumplir otra función: recordar, ajustar y generar confianza sin producir una fatiga que dure varios días.

Eso puede traducirse en:

  • menos series o repeticiones;
  • intervalos más cortos y con más recuperación;
  • menos trabajo pesado acumulado;
  • práctica técnica sin llevar cada bloque al límite;
  • evitar una simulación completa demasiado cerca de la prueba.

La intensidad y el volumen cumplen funciones distintas. Podemos movernos con decisión durante unos minutos sin convertir la sesión en una prueba completa. También podemos mantener una carga conocida reduciendo mucho el número total de repeticiones.

La tentación de comprobar que estamos preparados

Hacer menos cuesta porque reduce la sensación de control. Cuando se acerca una fecha importante queremos comprobar que podemos terminar, sostener el ritmo o mover la carga. El entrenamiento se convierte fácilmente en un examen anticipado.

Una sesión excelente a cuatro días de competir puede añadir muy poca mejora y dejar agujetas, una molestia o una fatiga difícil de eliminar. Ese coste puede esconder parte del trabajo que pretendíamos demostrar.

La puesta a punto exige aceptar una idea incómoda: las decisiones de la última semana deben ayudarnos a llegar preparados al día que cuenta. La confianza tendrá que apoyarse en todo el trabajo anterior.

También conviene evitar experimentos. Estrenar calzado, cambiar de forma radical la alimentación, probar una estrategia desconocida o modificar una técnica que ya funciona añade incertidumbre cuando queda poco tiempo para aprender de ella.

La semana cambia según la persona

Cada persona recupera a un ritmo distinto. Alguien que compite el jueves dispone de menos margen que quien lo hace el domingo. Una semana laboral exigente también cambia la respuesta respecto a otra en la que hemos podido dormir y organizarnos con calma.

También importa lo que se ha entrenado antes. Quien acumula mucha carrera puede necesitar descargar de una manera distinta a quien llega más fatigado por el trabajo de fuerza. Una primera competición, además, puede generar una tensión que no aparece igual en alguien acostumbrado a competir.

Por eso preferimos utilizar la evidencia como marco y no como calculadora. Los porcentajes orientan; la planificación debe considerar la prueba, la historia de entrenamiento y la vida que continúa alrededor.

Cuatro preguntas para la última semana

En lugar de buscar una sesión perfecta, podemos revisar cada decisión con cuatro preguntas:

  1. ¿Esto me ayuda a llegar mejor o solo calma durante unas horas mi miedo a no haber hecho suficiente?
  2. ¿Necesito practicarlo o estoy intentando demostrarlo antes de tiempo?
  3. ¿Cómo suelo sentirme uno, dos o tres días después de este trabajo?
  4. ¿Qué puedo reducir manteniendo la sensación que quiero llevarme a la prueba?

Estas respuestas dejan un margen inevitable de incertidumbre. Competir consiste, en parte, en descubrir qué ocurre cuando intentamos expresar nuestras capacidades en un día concreto.

Llegar con ganas de moverse

Una buena última semana puede dejarnos algo impacientes, con la impresión de haber entrenado menos de lo habitual y con ganas de empezar.

Esa energía suele ser precisamente lo que estábamos buscando.

Preparar una competición incluye meses de fuerza, carrera, técnica y resistencia. También incluye saber cuándo dejar de acumular y empezar a confiar. La puesta a punto completa ese proceso y permite que el trabajo anterior aparezca cuando llegue el momento.

Llegar preparado exige que el trabajo acumulado llegue contigo a la línea de salida. Exprimir cada día disponible puede impedirlo.

— Fer y Fran, Belize box

Belize box no está afiliado, patrocinado ni respaldado por CrossFit, LLC ni por HYROX.

Preguntas frecuentes

¿Debo dejar de entrenar por completo la semana antes de competir?

La puesta a punto suele reducir la cantidad de trabajo mientras conserva algo de intensidad, técnica y especificidad. La distribución concreta depende de la prueba, la preparación acumulada y la forma en la que cada persona recupera.

¿Puedo mejorar mi forma física durante la última semana?

En unos pocos días es difícil construir una adaptación importante sin generar también fatiga. La última semana resulta más útil para afinar sensaciones, practicar decisiones conocidas y llegar en condiciones de utilizar lo entrenado.

¿Conviene hacer una simulación completa de HYROX antes de competir?

Una simulación puede ser útil durante la preparación, pero demasiado cerca de la prueba puede dejar una fatiga innecesaria. El momento adecuado depende de la experiencia, la carga de la simulación y la capacidad de recuperación.